jueves , 24 septiembre 2020
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“¡Una luz en el túnel!”, por Carlos Ysbert

 

¡Por fin! 

Ha costado, pero por fin lo hemos logrado. Ya tenemos el ansiado acuerdo de los videojuegos firmado sobre la mesa.

 

Cuando en el último trimestre del año pasado dijimos en una asamblea que íbamos a intentar regular el trabajo de los videojuegos, todos nos miraban con incredulidad, y nos daban ánimos, pero en el fondo creían que estábamos majaras y que iba a ser poco menos que imposible llegar a un acuerdo unificado entre todas las empresas que hacían videojuegos.

La primera reunión que tuvimos entre las empresas de videojuegos y los representantes de Adoma, creo recordar que fue en enero. Posteriormente, tuvimos un par de reuniones más sólo con las empresas de videojuegos y a partir de abril se incorporaron en la negociación las empresas de doblaje, por petición expresa, y la representación de los actores, que también creció gracias a la asamblea que aprobó  la mesa de trabajo compuesta por representantes de Adoma y representantes de los actores que no pertenecían a Adoma.

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Carlos Ysbert, presidente de ADOMA

 

Hoy, tan solo siete meses después de la primera reunión,  ya tenemos el primer acuerdo de videojuegos de España firmado. En plena crisis, con el mundo económico y laboral revuelto, en un momento en el que nadie podría aventurar que un acuerdo de esta naturaleza sería posible, nosotros (empresas y actores) lo hemos logrado.

Es cierto que no es un convenio, pero es un primer paso importantísimo. Hay que tener en cuenta que, no hace ni un año siquiera, los videojuegos se facturaban en el 90% de los casos, y cada empresa pagaba lo que le parecía y cuando le parecía. De hecho, han ido variando los precios (en casi todos los casos a la baja), según las condiciones del mercado  y los propios intereses empresariales (por otra parte muy lícitos). Pero a partir de ahora se acabaron las facturas en los videojuegos, y además tenemos la ansiada unificación de tarifas. ¡Parecía imposible, pero ahí está!

Sí, ya sé que siempre habrá algún derrotista  que dirá: “Pues para la “m…” que habéis firmado, mejor nos habríamos quedado como estábamos” (son pocos los que lo dirán, pero desgraciadamente los habrá. Lo sé.) NI CASO.

Tampoco esperamos un efusivo agradecimiento de nuestros compañeros, aunque muchos de vosotros ya nos lo habéis manifestado. Nos conformamos con la satisfacción personal de haberlo conseguido.

Hay que decir también en honor a la verdad, que la disposición de las empresas en este caso ha sido muy favorable. Es cierto que no nos lo han puesto fácil, pero si no hubieran tenido la voluntad de negociar como lo han hecho, el acuerdo habría sido imposible.

Nos ha costado un montón de horas en reuniones entre nosotros, reuniones con las empresas, discusiones eternas, cientos de llamadas telefónicas, miles de emails (creedme que no exagero, unos 50 diarios), tres o cuatro asambleas, alguna de ellas francamente difíciles, presiones de alguna empresa, presiones de algún compañero, mucha tensión a veces, desánimo otras, algunos insultos por parte de unos pocos, muchos ánimos por  parte de los más, etc. etc. etc…

Pero el resultado nos demuestra que cuando esta profesión se propone seriamente algo, LO CONSIGUE. Digo “esta profesión” porque tenemos que decir que esto ha sido un logro de TODOS.

Gracias al apoyo y a la confianza que habéis depositado en nosotros en las sucesivas asambleas que hemos tenido, hoy podemos estar orgullosos de tener este acuerdo. Quedan algunos flecos importantes por solventar, es cierto, pero nos hemos emplazado para que a la vuelta del verano sigamos con las conversaciones y terminemos de dar forma a este acuerdo de videojuegos.

Necesitábamos este pequeño triunfo, para devolvernos la confianza en nosotros mismos y, sobre todo, para acallar a los agoreros que no hacían más que predecir el desastre absoluto hacia el que iba esta profesión. ¡No señor! ¡No nos espera ningún desastre! ¡Aún hay esperanza!

Yo siempre he estado convencido de que con el compromiso de todos lograremos diseñar el futuro de nuestra profesión. Por eso estoy a la cabeza de este proyecto.Desde que fundamos Adoma, en 2007, hasta hoy, he estado en la Junta directiva. Son 4 años seguidos sin parar de reuniones, discusiones, asambleas, horas de insomnio, preocupaciones, etc. No me quiero poner medallas, para mí es una obligación y un papel que he asumido voluntariamente, no con resignación, sino con valentía.

He visto pasar a mucha gente por la Junta. Muchos compañeros y compañeras que se han dejado la piel. La presión a veces es tremenda, y no todos han aguantado, hay que decirlo, pero a todos sin excepción, incluso a aquellos que ya no están en Adoma, quiero agradecerles su compromiso. Esa palabra tan difícil de entender hoy en día en este mundo que nos ha tocado vivir en el que parece que el lema que impera, desgraciadamente, es el egoísmo. “Primero lo mío, y luego…también lo mío”.

Hoy, por fin, puedo decir que el esfuerzo está teniendo su recompensa. Veo una luz en el túnel,  y eso me hace comprender que estamos en el buen camino y me da ánimos para continuar.

Quiero agradecer expresamente el esfuerzo que han hecho todos los integrantes de la mesa de trabajo:

El primero, a Juan Carlos Lozano, porque siempre ha estado ahí con su fuerza y su perseverancia machacando como un “martillo”, incluso en esos momentos en los que parecía que nadie hacía nada, o que cundía el desánimo, ahí estaba  Juan Carlos recordándonos alguna cosa que había que hacer urgentemente.

A Adolfo Moreno,  que con su buen talante, su inteligencia, y un especial don personal, ha ido limando las asperezas que iban surgiendo, proponiendo soluciones siempre con un marcado acento  constructivo muy positivo.

A Chema Lara, que a pesar de su delicado estado de salud ha estado ahí luchando y aportando su sabiduría y su inestimable experiencia. Que se pelea como un jabato con los medios de comunicación, y que tiene muy claro que tenemos argumentos de sobra para defender el doblaje contra los ataques que nos vienen.

A Lorenzo Beteta, gracias a cuyo compromiso, a su espíritu de liderazgo y a su tremenda capacidad de trabajo, ha sido un peso pesado en esta negociación. Incluso estando de vacaciones ha estado todo el tiempo al pie del cañón en la rueda de mensajes, y con el teléfono echando humo.

A Juan Lógar, por su capacidad negociadora y su astucia. Sus cualidades como vendedor y como negociador han sido definitivas en esta aventura. También le hemos molestado un poco en sus vacaciones.

A Claudio Serrano, que ha hecho jeribeques con su agenda de trabajo para poder asistir a todas las reuniones, y al que también le hemos incordiado durante sus vacaciones. No sabéis cómo se agradece tener a alguien de su peso profesional al lado.

Y a David Robles, otro “crack” , el pitagorín del grupo, con esa asombrosa facilidad para hacer gráficos, sacar porcentajes y lidiar con los números, que tan mal se nos dan a todos, pero sobre todo con su extraordinaria calidad humana.

¡No podía haber un equipo mejor! ¡A todos…gracias!

Por supuesto agradezco el esfuerzo y el inestimable trabajo que ha desarrollado el resto de miembros de la Junta de Adoma, que han estado todo el tiempo detrás de la negociación, en un segundo plano, pero participando en todas las decisiones que se tomaban: Gemma Martín, Julián Rodríguez, Álvaro Navarro, Álvaro Reina, Alfonso Manjavacas, y Chus Gil.

Gracias también a May, nuestra risueña y eficiente secretaria, y también gracias a ti, Inma, por tu “callada” pero espléndida labor con la página Web.

Y ya puestos, cómo no, hay que agradecer también a nuestras esposas y compañeras la paciencia que han demostrado a lo largo de todos estos meses. No es fácil la convivencia con alguien que está cada dos por tres al teléfono hablando de trabajo y enviando mensajes. O en reuniones que no aportan nada económicamente y que además a veces generan tensión y ansiedad (Me estoy leyendo y parece como si me hubieran dado un Oscar, jejeje. ¡¡¡Es que me siento así!!)

Esto no ha hecho más que empezar. Ahora unos días de descanso y, a la vuelta del verano, con energías renovadas empezaremos de nuevo… ¡¡¡con la subida del Tourmalet”!!!

Ánimo para todos y felices vacaciones… a quien pueda permitírselas, y a quien no pueda…mucho ánimo en cualquier caso.

Besos a tod@s

Carlos Ysbert

Presidente de ADOMA

 

 

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